No os parece que el otoño tiene un color especial? antes no lo apreciaba, pero desde hace un tiempo el otoño se ha convertido en mi estación favorita. Tiene un clima ideal, unos atardeceres con una luz indescriptible que cubre de dorado cualquier paisaje, y para mi, lo que más me gusta, es el color y variedad de sus flores, y sobre todo los frutos con los que realizar preciosos arreglos.

Hoy os traigo una boda otoñal que me encanta recordar. La realizamos en Pueblo Acantilado Suites donde el color granate y naranja son los principales protagonistas. Los novios se dejaron llevar en todo lo que les propusimos y convertimos las calabazas en el elemento principal junto con las hortensias, porque las amo y sobre todo, porque las encontramos en esta estación. Las hay combinadas en granate con verde, moradas con tonos verdosos… ¡ay! me están entrando unas ganas locas de realizar un arreglo para tener en casa, y por cierto, estas hortensias secan estupendamente bien y las podemos disfrutar en casa mucho tiempo.

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Los novios realizaron la ceremonia religiosa en la iglesia Santa María de Alicante y más tarde se trasladaron, junto a sus invitados a Pueblo Acantilado Suites a degustar el menú y, por supuesto, a disfrutar de la celebración.

Ubicamos el rincón de bienvenida en la plaza de este idílico hotel que recrea un típico pueblecito mediterráneo aprovechando que los invitados tomarían en esta zona el cóctel antes de pasar al salón Penyassegat.

 

Los centros de mesa los confeccionamos siguiendo con la línea cromática establecida, granates y naranjas combinados con distintos tonos de verdes. En la mesa de novios añadimos unas calabazas pequeñitas para hacerla más especial.

Un detalle, sin duda el más especial, el que la novia quiso tener con sus invitadas.  La novia, malagueña de nacimiento, quería tener un poquito de su tierra en este día tan especial. Para ello, encargamos unas biznagas realizadas de manera artesanal con porcelana como detalle para todas las invitadas.

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El broche final lo pusimos en la mesa dulce. Una mesa repleta de chuches en la que un columpio quedaba suspendido en la zona central. Este columpio lo decoramos con una guirnalda de verdes combinada con luces para crear ambiente cuando empezara la fiesta.

Una boda llena de detalles en la que los novios nos agradecieron y felicitaron por el trabajo realizado.

Espero que os haya gustado esta boda otoñal, yo me voy a hacer un pedido de hortensias que me han entrado muchas ganas de realizar un arreglito, os lo enseñaré en instagram.

Nuria M.

 

 

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